sábado, 10 de agosto de 2019

Testosterona y Alzheimer


En un estudio publicado online en la revista Archives of Neurology, miembros de los departamentos de Neurología de las universidades de California, en Los Angeles y San Francisco, se proponen evaluar los efectos de la terapéutica con testosterona sobre la capacidad cognitiva, los síntomas neuropsiquiátricos y la calidad de vida en hombres con una enfermedad de Alzheimer moderada, así como en ancianos sanos.

El estudio ha sido diseñado como una investigación aleatorizada, a doble-ciego, controlada mediante enfermeras a domicilio y con un grupo paralelo. Los participantes han sido 60 pacientes con enfermedad de Alzheimer y 22 hombres sanos, con 50 o más años de edad, usados como controles.

Todos fueron aleatorizados para recibir 75 miligramos de testosterona (un gel hidroalcohólico de la hormona preparado para su aplicación cutánea, por la mañana, después de la ducha o baño) o un placebo aplicado de forma idéntica.

Esta aplicación se hizo durante 24 semanas. Los efectos de la testosterona sobre la capacidad cognitiva, los síntomas neuropsiquiátricos y la calidad de vida (valorada por los cuidadores) se midieron aplicando los apropiados tests o inventarios.

Los resultados fueron los siguientes: En los pacientes con enfermedad de Alzheimer, en el grupo tratado con testosterona se observaron mejoras significativas en la calidad de vida, valorada por sus cuidadores.

Efectos de la testosterona con Alzheimer


Al final del estudio, no se hallaron diferencias en el grupo de enfermedad de Alzheimer tratado con testosterona en lo que se refiere a la capacidad cognitiva, aunque sí se demostró mejoría o menos declive en la función visual/espacial, cuando se comparó con los pacientes tratados con un placebo.

En el grupo paralelo de hombres sanos, que sirvió como control, en los tratados con testosterona se demostró una tendencia no significativa a la mejoría en la calidad de vida, valorada por el propio paciente, cuando se comparó con el grupo al que se le administró un placebo. El tratamiento con testosterona fue bien tolerado con pocos efectos adversos en comparación con el placebo.

En conclusión, los autores consideran a los resultados obtenidos como preliminares y que no justifican, por el momento, introducir el tratamiento con testosterona en los pacientes varones con enfermedad de Alzheimer, hasta que no se corroboren con un estudio con mayor número de participantes.

No obstante, en los pacientes de enfermedad de Alzheimer con una comprometida calidad de vida, reflejada en el test aplicado en este estudio ("Quality of Life- Alzheimer Disease Scale") y con niveles bajos en sangre de la testosterona, un tratamiento con testosterona puede ser razonable.

Copyright © Tomás Yarrington