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DISCURSOS : AGOSTO DE 1998 : 01 DE AGOSTO |
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Mensaje del licenciado Tomás Yarrington Ruvalcaba, candidato a la gubernatura del estado de Tamaulipas, en la reunión con jovenes universitarios el 01 de agosto de 1998, en Tampico, Tamaulipas. Agradezco, infinitamente la oportunidad que me han brindado mis amigos de la UAT, de estar aquí para dirigir unas palabras a los universitarios. A quienes hoy están concluyendo un ciclo importante en su formación profesional, mis más sinceras felicitaciones. El futuro los está esperando allá afuera. Ustedes ya tienen las herramientas para enfrentarlo. Vayan por él. Luchen por moldear su propio destino. Al realizarse ustedes plenamente, ayudan a que la sociedad camine y se transforme. Hoy vengo con entusiasmo a convivir con ustedes, en un momento de gran emotividad. Han alcanzado una meta y quiero decirles que ésta representa algo que marcará su futuro. Les puedo garantizar, que sé lo que se siente tener el júbilo que ustedes tienen ahora. Yo como ustedes, hace casi veinte años, pasé por estos mismos momentos. También les quiero decir que en la universidad no sólo avancé en conocimientos, aprendí a valorar la amistad. Creo que no hay fuente de mayores afectos que los que surgen de la solidaridad, al apoyarnos para pasar un examen, para hacer una tarea en equipo. El paso por la universidad, porque no reconocerlo, es el tiempo para ir echándole el ojo a la pareja que nos habrá de acompañar en la vida. Por lo menos, ahí yo conocí a Tony, mi esposa, con quien he formado una familia que considero la bendición más grande. ¿Cómo no recordar con gusto el paso por la universidad? Lo más probable es que les suceda lo mismo a la mayoría de ustedes. Hoy, en esta oportunidad quiero abordar un tema de suma importancia, apasionante y de grandes repercusiones en la vida social. Quiero hacer una defensa para dignificar a la política. Que en ocasiones es incomprendida o vista con gran recelo. Pero la política es, ante todo, acuerdo; es entendimiento para conducir los cambios necesarios para darnos un mejor futuro. Por eso, la política debe ser propositiva, seria y conciliatoria. Nunca imposición, nunca la voluntad de unos cuantos. Quienes la ejercemos, y nos hemos formado y preparado en la política, debemos ser fieles a ideales y compromisos. Debemos entenderla como la más alta responsabilidad de una persona para hacer que prevalezca el interés colectivo. Los buenos políticos requieren de sensibilidad, madurez y serenidad. Yo reconozco que las fallas de los políticos cuestan mucho. Causan, a veces, graves daños a la gente. Por eso, la política no debe estar en manos de malos políticos, de políticos improvisados y mucho menos en manos de políticos deshonestos que la ensucian, la desprestigian y causan daños irreparables a hombres y mujeres de carne y hueso, que tienen familias e ideales que se ven frustrados. Sostengo que nada tienen que hacer en política aquellos que no estén dispuestos a trabajar para desactivar conflictos, disminuir tensiones o simplemente conciliar puntos de vista con intereses diferentes. La política es también servicio y nos debe servir para cerrar la distancia entre una generación y otra. Jóvenes y adultos deben construir juntos un futuro para todos. Por eso, los jóvenes deben estar también en las actividades políticas. De esa participación, organizándose, cuestionando, protestando, o simplemente manifestando su opinión, a través del voto, depende que su futuro sea como ustedes quieren que sea. Por eso estoy en política, por eso soy político, para hacer algo a favor de nuestro futuro. Hoy aspiro ser gobernador no para obtener el poder por el poder mismo, sino para ponerlo al servicio de los ciudadanos, al servicio de ustedes. Mi propuesta para Tamaulipas es clara, quiero un mejor gobierno. Que se comprometa con los jóvenes, que se comprometa con el futuro. Por eso hoy les ofrezco hacer un pacto, que debemos extenderlo a todos los jóvenes tamaulipecos, para que todas las instituciones del gobierno abran las puertas a las preocupaciones, y anhelos de ustedes. Quiero que este mejor gobierno, que merece la gente de Tamaulipas, cierre la distancia entre las generaciones, que armonice las diferencias entre jóvenes y adultos, y que sea capaz de sentar las bases para un futuro más promisorio. Reconciéndo que hay que terminar con la apatía y la falta de credibilidad de la política que existe entre muchos jóvenes. Quiero decirles, aquí y ahora, que lucharé incansablemente para que haya mejores condiciones, para que nuestros jóvenes participen en política y sean, no me cabe la menos duda, sean excelentes ciudadanos. Por último, me queda darles las gracias por la oportunidad de compartir estas reflexiones, en el día que inician una nueva etapa. Llévense la seguridad de que Tomás Yarrington entiende a los jóvenes y quiere hacer equipo con ellos para ganar el futuro, vayamos, unidos, todos por él. Muchas gracias.
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