DISCURSOS : SEPTIEMBRE DE 1998 : 01 DE AGOSTO

 

 

 

Foro sobre Educación y Cultura. Ciudad Victoria.

Agradezco la presencia de todos y cada uno de ustedes, en este importante foro.

A los especialistas, magisterio, padres de familia, militantes y ciudadanos, que manifiestan su gran interés por el rumbo que tome la educación y la cultura, les expreso mi agradecimiento más sincero.

En el marco de esta campaña electoral, habremos de continuar realizando diversos foros, abiertos al diálogo constructivo, con el propósito de trazar y enriquecer los lineamientos y criterios del próximo gobierno, que aspiro encabezar.

Corresponde ahora a la capital del estado, ser sede del cuarto foro denominado Educación y Cultura.

Hoy aquí se han planteado múltiples e interesantes propuestas, que serán recogidas y que guiarán nuestras acciones, en estos asuntos prioritarios para el desarrollo de Tamaulipas.

La educación es, sin duda, una de las demandas sociales más sentidas y exigidas por todos los tamaulipecos.

Históricamente, ha sido el instrumento de transformación y movilidad social; ha sido un factor fundamental de progreso económico y de superación.

En la actualidad, considero que la educación está llamada a responder a las exigencias de una sociedad caracterizada por el cambio acelerado de la ciencia, la tecnología y el trabajo.

Está llamada a responder a una sociedad que se organiza, cada vez más, en función del conocimiento, la comunicación y la información, dentro de una economía globalizada.

Sé que la sociedad del próximo milenio nos exigirá saber y poder brindar, una educación asentada en la eficacia de la transmisión de las informaciones y en la consolidación de valores humanísticos.

Que deberá de incluir habilidades para comprender lo que se ha aprendido, desarrollar destrezas y generar conocimientos de nivel superior; así como promover la capacidad de aplicar, esas habilidades, conocimientos e informaciones, en la práctica.

Estamos, por eso, ante nuevos modelos de desarrollo social e individual, que nos reclaman una educación revitalizada, fortalecida para el progreso y el cambio.

Frente a esto, no podemos dejar de reflexionar y actuar sobre nuestros programas de estudios, sobre nuestros métodos y contenidos pedagógicos. Requerimos ahora, un sistema educativo para el siglo XXI.

No debemos dejar de dar respuestas eficaces a nuestras deficiencias y limitaciones que aún tenemos.

Por ello, es fundamental configurar una política educativa que permita lograr el acceso a la educación de excelencia, de vanguardia, que nos posibilite aprender a saber, a ser, a hacer, y a convivir con otros.

De esta forma, podremos asegurar la preferencia del capital humano, en el mundo de la competitividad y de la globalización.

Por esas razones, quiero agradecer la participación de los expertos, que hoy nos han distinguido con sus ideas, sus valiosos análisis y orientaciones.

De manera especial, deseo expresar mi profundo agradecimiento a Alejandro Cea Olivares, coordinador de Asesores de la Subsecretaría de Servicios Educativos para el Distrito Federal.

Nos complace su presencia en Tamaulipas, y en particular en este foro.

Reconocemos su sólida convicción y su amplia capacidad, para contribuir al debate actual sobre el presente y el futuro de la educación en México.

Su vasta experiencia y la visión que nos ha dejado, indudablemente, enriquecen la discusión de los elementos claves, que deben estar presentes en la definición de un nuevo rumbo para el sistema educativo, que Tamaulipas requiere y que habremos de instrumentar en el futuro inmediato.

Gracias, Alejandro Cea Olivares.

Reconozco en todo su valor, la participación del doctor Alfredo Cuéllar Cuéllar, director del Instituto Tamaulipeco de Investigación Educativa y Desarrollo de la Docencia, además, connotado investigador en el área de educación.

Al abordar, en forma por demás interesante, el tema de la vinculación del sector educativo con el sector productivo, nos señala con ejemplos contundentes, la necesidad de formar recursos humanos de acuerdo a los requerimientos actuales y los que demanda un futuro, marcado por las nuevas tendencias globalizadoras.

Los planteamientos del doctor Cuéllar, fortalecen los argumentos que ubican a la educación, en el centro de muchos aspectos cruciales del futuro de Tamaulipas y de México.

Al señalarnos las áreas a las que tenemos que impulsar, e incluso crear, así como las habilidades que demanda la competitividad, que busca y requiere el sector productivo, perfila el gran esfuerzo que se necesita para reorientar el sector educativo de Tamaulipas; de manera que cada egresado cuente con habilidades, conocimientos, y las iniciativas que requieren las organizaciones, y que consideramos cruciales para que éstas no queden fuera del mundo del desarrollo y la competitividad.

Gracias doctor Alfredo Cuéllar Cuéllar.

Vaya mi personal reconocimiento a la maestra Ana María del Amparo Salinas, investigadora de la Universidad Pedagógica Nacional.

Al hacer una clara exposición de los propósitos fundamentales del Programa de Desarrollo Educativo 1995 - 2000, nos señala cómo éstos: equidad, calidad y pertinencia, son también propósitos presentes en la educación de Tamaulipas.

Adicionalmente, destacan los planteamientos que realiza, para atender las disparidades que afectan la educación del medio rural; el fomento de un modelo orientado a incentivar la creatividad, los valores y el cambio.

Recogemos sus planteamientos. Muchas gracias, maestra Ana María del Amparo Salinas.

Expreso mi agradecimiento al doctor Arturo Zárate Ruiz, investigador del Colegio de la Frontera Norte, porque al abordar el tema: los medios de comunicación, los valores y la educación, nos hace un interesante llamado para acometer
-como bien lo denomina- nuestra más grande empresa, que es Tamaulipas.

De los planteamientos del doctor Zárate Ruiz me gustaría destacar dos:

Primero, el señalamiento de cumplir -como base de la confianza y la credibilidad- con el mandato de la Constitución y que con ese principio en nuestras manos, lo demás habrá de desenvolverse por añadidura.

Y segundo, lo relativo al papel insustituible del recurso humano en la educación, que va mucho más allá del uso de cualquier tecnología, y que nos debe llevar a revalorar al maestro, cuya presencia en el aula no podrá sustituir recurso alguno.

Y que, precisamente, en ese rol insustituible que los maestros tienen, radica su capacidad para trasmitir virtudes, hábitos y valores.

Las ideas que usted propone hoy doctor Zárate Ruiz, merecen toda nuestra consideración, muchas gracias por su participación en este foro.

Finalmente agradezco a la doctora Olga Hernández Limón, directora del prestigiado Centro de Excelencia de la Univerisdad Autónoma de Tamaulipas.

Al abordar la educación superior en Tamaulipas, nos está señalando una de las más delicadas prioridades para el futuro desarrollo del estado.

La concentración de la matrícula de educación superior en unas cuantas carreras, que en buena medida, están desarticuladas con lo que el mercado laboral demanda, se nos presenta como un reto de gran actualidad.

Asimismo, recogemos el planteamiento de equilibrar la cobertura de educación superior, generando oportunidades diversificadas en la frontera norte del Estado.

Así como elevar su calidad impulsando el mejoramiento en los conocimientos de los profesores, el fortalecimiento del estudio de programas de postgrado, pugnar por un mejoramiento significativo de las instituciones particulares de educación superior y una atención esmerada y eficaz a la baja producción científica en Tamaulipas.

Doctora Olga Hernández Limón, recogemos sus conclusiones. Cada una de éstas representan una importante contribución al crecimiento cualitativo de la educación superior en Tamaulipas. Muchas gracias por acompañarnos.

Cada uno de los planteamientos aquí expresados, por cada uno de los ponentes, deberá encontrar eco, deberá ser atendido.

Habremos de continuar su estudio, su análisis y su evaluación, para allanar el mejor camino, para que éstos se conviertan en los qués y los cómos, de una política educativa que dé nuevo sustento al desarrollo del Estado.

Tengo la certeza de que todos coincidimos en que un futuro mejor para Tamaulipas, debe pasar por una renovada atención a la educación, que al mejorarla en calidad y pertinencia, al hacerla llegar en mayor cantidad y calidad a los tamaulipecos, nos estamos dando a nosotros mismos las bases, las únicas bases, con que habremos de acometer, en forma exitosa, los retos de hoy y los retos del futuro.

Dentro de la nueva realidad tamaulipeca, entendemos que la educación es la principal vía para romper el círculo de la pobreza y reducir el rezago social, que aún presenta nuestro desarrollo.

En este sentido, la educación es el reto más formidable que enfrentaremos, para alcanzar éxito en las políticas de empleo, competitividad, productividad, bienestar, seguridad e integración social y familiar.

Por eso, la educación será la inversión de mayor rentabilidad social que haremos, para propiciar la igualdad de oportunidades de todos los tamaulipecos y redistribuir la riqueza en el mediano y largo plazo

Reconozco que en esta materia ha habido importantes avances en la última década, pero también estoy consciente que aún tenemos que superar severos desequilibrios en dos aspectos fundamentales:

Entre la oferta y demanda de espacios escolares.

Y entre la oferta de egresados y la demanda de técnicos y profesionistas, que requiere nuestro mercado laboral.

Los retos que esto implica, los podemos agrupar en varios frentes:

Bajos niveles de calidad; las limitaciones para el desarrollo de la investigación científica y tecnológica; la escasa vinculación entre la educación y las empresas; la falta de capacitación integral; y los constantes requerimientos de tecnología estratégica propia y avanzada.

Frente a este panorama, resulta crucial definir con claridad el tipo de educación que queremos y necesitamos.

Por eso, nos empeñaremos en lograr los siguientes objetivos:

Una educación que sea integral, que cumpla con la misión de desarrollar los conocimientos, las habilidades, las actitudes y los valores de los tamaulipecos.

Una educación de calidad que corresponda a las necesidades del desarrollo social y económico de Tamaulipas y del país.

Una educación que se convierta en palanca efectiva de progreso de las familias tamaulipecas.

Una educación
que garantice el fortalecimiento de nuestra identidad regional y nacional frente a una realidad expuesta a múltiples influencias externas.

Una educación que impulse la productividad en todas las ramas de la actividad económica, para que en la competencia creciente entre los países y las regiones, los tamaulipecos aseguremos un lugar entre los grandes triunfadores de nuestro tiempo.

Una educación que busque permanentemente la innovación, que impulse la creatividad y que contribuya al desarrollo científico y tecnológico.

Una educación participativa, donde padres, estudiantes y maestros sean auténticos, sujetos activos en la orientación y el desarrollo de la educación hacia la excelencia.

Una educación integrada al proyecto de nación, plasmada en el mandato del artículo tercero de nuestra constitución.

Finalmente, una educación que contribuya en la consecución de los grandes objetivos y metas establecidos en el Programa Nacional de Desarrollo Educativo, impulsado por el Presidente de la República, Ernesto Zedillo Ponce de León.

Para alcanzar la educación que queremos y que la sociedad demanda, convoco a los tamaulipecos
a emprender una vigorosa cruzada por la educación, con la visión de construir el futuro que todos esperamos.

Como respuesta a los retos educativos que enfrenta el estado, propongo las siguientes líneas estratégicas de acción:

Promover una educación integral que forme mejores ciudadanos. Es decir, que contenga una formación completa en el ámbito político, económico, social, cultural y familiar.

Una política educativa que dé respuesta no sólo a los retos del presente, sino también y principalmente, a los requerimientos que demanda el futuro de Tamaulipas.

Defender, con energía y convicción, la educación pública, para que sea una educación de primera.

Persistir en el esfuerzo educativo para cumplir el mandato jurídico, en letra y espíritu del Artículo Tercero Constitucional, de garantizar a todos una educación laica, gratuita y obligatoria, basada en los conocimientos que aportan las ciencias, la tecnología y el humanismo, con un profundo sentido nacionalista.

Enfrentar el gran reto de la educación, con el liderazgo del estado y el compromiso y la participación de todos los sectores de la sociedad.

Impulsar una educación que desarrolle la ciencia y la tecnología, necesaria para estar a la altura de las circunstancias del nuevo siglo.

Pugnar por la calidad de la educación a través de contenidos que sean útiles, que preparen mejor para vivir en un mundo caracterizado por la transformación de las técnicas, el desarrollo de la información y los medios de comunicación.

Contar con una educación, con mayor vinculación a las exigencias del aparato productivo.

Promover la calidad de la educación superior. por medio de una mayor relación con el mundo del trabajo y el desarrollo sustentable.

Impulsar la investigación científica, humanística y tecnológica, para formar profesionistas con una perspectiva internacional.

Responder a la demanda de cada ciudadano por tener un espacio en el sistema educativo, en términos de cantidad, calidad y tipo de especialización.

Contar con una educación, con mayor vinculación con las necesidades de las zonas menos desarrolladas.

Pugnar por una sociedad en la que todos sus miembros tengan las mismas oportunidades de acceder a una educación de excelencia, que contemple además del conocimiento, una sólida formación de valores, de actitudes, hábitos y destrezas.

Elevar la calidad de la formación de profesores, así como de los métodos de enseñanza. Dando prioridad al fortalecimiento de las instituciones y programas formadores de docentes y a la educación normal.

Garantizar que los inmuebles y los equipos de enseñanza correspondan en cantidad y calidad, a la demanda de espacios educativos.

Continuar con el propósito de reducir el índice de analfabetismo en el estado.

Eliminar las disparidades en los servicios educativos que se brindan en la ciudad y el campo y en aquellos grupos sociales, cuya vulnerabilidad económica les dificulta la permanencia en la escuela.

Garantizar que la educación permanezca abierta, a las generaciones futuras, conforme a una visión sustentable del desarrollo.

Distinguidas amigas y amigos que hoy asisten a este foro:

Es la hora de redefinir nuestro destino, que ampliemos los horizontes del progreso y de justicia para nuestros
hijos.

Es la hora de construir un sistema educativo para el siglo XXI, que nos desarrolle más armónicamente como tamaulipecos, que aliente nuestro espíritu reflexivo y juicio crítico, nuestra creatividad y sentido de responsabilidad individual y colectiva.

Que nos prepare para aprovechar mejor las oportunidades, que nos presenta un mundo cada vez más comunicado e interdependiente.

Con un sistema educativo para el siglo XXI, nuestras escuelas nos proporcionarán los medios para comprender nuestra realidad cambiante, y la necesidad de enfrentarla con efectividad y entereza.

Hoy estamos frente al momento más oportuno para edificar una sociedad más justa y más preparada, haciendo de la educación la piedra angular de nuestro desarrollo.

Los tamaulipecos queremos acreditar, queremos aprobar, pasar con diez de calificación en progreso, en bienestar y en futuro. Tenemos todo para lograrlo. Vamos por el futuro de Tamaulipas.