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Política Exterior
Hermosillo, Sonora
6 de julio de 2005

 


Conclusión.

La política exterior mexicana contó con una tradición que nos dio respeto y reconocimiento durante muchos años. Perdimos el rumbo, es tiempo, de ir al rescate de ese prestigio. Es preciso fortalecer nuestros principios de política exterior, que son perfectamente compatibles, con los nuevos escenarios internacionales:

Soberanía ante la interdependencia, cooperación para el desarrollo, ante la regionalización, y equidad y justicia social ante la globalización.

Ya lo afirmé, una política exterior moderna y útil al país, es aquella capaz de hacer compatibles principios éticos e intereses económicos, en el propósito de alcanzar el desarrollo nacional.

Para ello, requerimos una política exterior mucho más activa y mucho más eficaz, más eficaz en la defensa de nuestros connacionales en el exterior.

No queremos verlos muriendo en el río Bravo, en el desierto de Arizona, en los furgones del ferrocarril, y tampoco queremos verlos agredidos sufriendo el trato indigno de la explotación laboral.

Requerimos una política exterior más eficaz para sacar provecho de los tratados comerciales ya existentes,

Que contribuya para que México sea una nación competitiva en lo económico y sensible y participativa en el desarrollo social internacional.

Amigas y amigos,

Vivimos un mundo globalizado, distinto al de apenas hace una década, en el que está claro, que los países aislados ya no pueden vivir,

hoy la fórmula se llama hacer región, hagámoslo con dignidad, con fortaleza con inteligencia.

La agenda de la política exterior comprende muchos temas: migrantes, el voto en el exterior, las fronteras seguras, las guerras, el petróleo, el desarme, la tecnología, los tratados comerciales, el agua, el narcotráfico, entre otras.

Pero toda esta agenda tiene, desde mi punto de vista, un objetivo central, lograr que los tratados, las cumbres y las convenciones internacionales, traduzcan sus resoluciones y acuerdos a un destinatario final que es al fin de cuentas al mexicano, la persona y su familia.

Si, tan sólo, logramos que la nueva política exterior haga que cualquier mexicano, en cualquier lugar del mundo sea respetado, y tratado con dignidad, estaremos hablando de una política exterior exitosa, y estaremos entonces escribiendo el principio de una nueva historia de grandeza para México.