Soy Tomás Yarrington Ruvalcaba.
Soy un mexicano enamorado de su país.
Descubrí desde muy joven mi vocación por los asuntos públicos.
Creo en la política como una actividad noble, una actividad de
servicio y entrega a las causas de una nación. Creo en la
política, como el instrumento para construir realidades más
dignas y con mejores perspectivas para los pueblos.
Tuve el honor de presidir el gobierno municipal de la ciudad que
me vio nacer, la ciudad de Matamoros. Cumplí con el mandato
popular de gobernar el estado de Tamaulipas, que ha sido la
distinción más grande de mi carrera.
Durante mis administraciones, hice todo lo que estuvo a mi
alcance, sin escatimar un gramo de esfuerzo responsable, por
entregar un Matamoros y un Tamaulipas más próspero que los que
había recibido; la ciudadanía matamorense y tamaulipeca siempre
merecieron mi más profundo compromiso.
Creo que los datos objetivos avalan mi gestión, tanto a nivel
municipal como estatal. Así lo indica el enorme crecimiento de
la infraestructura de agua potable y alcantarillado, de
electricidad y pavimentación en Matamoros, y los grandes avances
en materia de educación, salud, infraestructura carretera,
tecnologías de información, competitividad y generación de
empleos en Tamaulipas.
He puesto a lo largo de más de treinta años de servicio público,
mi mejor empeño para no defraudar la confianza de quienes me
apoyaron. De mi gestión guardo satisfacción y experiencia. Pero
sobre todo, atesoro el cariño de mi gente.
He procurado ser un hombre de pensamiento y de acción toda mi
vida.
A partir del año 2005 mi principal ocupación ha sido el trabajo
en un despacho de asesoría y en actividades relacionadas con mi
profesión de economista.
Pero el 2010 es un aniversario muy importante para México. ¿Qué
le vamos a regalar a nuestro país en su bicentenario?
Yo me propongo:
Como presente, pensar en él, analizar el momento por el que
pasamos desde una perspectiva diferente.
Ver los males que le aquejan, pero sin caer en el juego de la
búsqueda infructuosa y estéril de culpas que descalifican pero
no curan.
Sumar mis ideas, mi buena voluntad, mi poca o mucha experiencia,
a todos los que desean que cumpla muchos años más y que nos
cobije en su grandeza.
Para un hombre como yo, que se preparó gracias a las
instituciones que en este país existen.
Que ha tenido el privilegio de recorrer un largo tramo en el
servicio público, en la esfera municipal, estatal y federal.
Que hoy se ocupa, como ciudadano, de actividades privadas
relacionadas con su profesión.
Que ve crecer y formarse a sus hijos en esta tierra,
preparándose para enfrentar los desafíos de su tiempo.
Participar en el debate de las ideas, es una forma de
contribuir, así sea modestamente en trabajo de hacer del nuestro
un país mejor.
Valerme del avance tecnológico de nuestro tiempo para estar en
comunicación con hombres y mujeres de todas las edades y
particularmente con las generaciones jóvenes que quieran
aprovechar las experiencias de mi generación para usarlas
inteligentemente en su propia formación y en el camino que les
tocará recorrer.
Aspiro a seguir participando, ahora desde el análisis y la
propuesta, a la gran tarea que nos debe hermanar a todos: Servir
a México hoy que más nos necesita, asumiendo plenamente el
desafío de diseñar respuestas claras a los problemas que nos
aquejan de manera simultánea en todos los ámbitos de la vida
nacional.
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